jueves, 19 de abril de 2012

No te pongas bravo, poeta...

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Cógele el cuello de una vez, desnúdala,
túmbala y haz de ella tu pelea de fuego,
rellénale la tripa majestuosa, préñala,
ponla a parir cien años por el corazón.

Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto propicio a la melancolía.


Roque Dalton
Uca Editores 1993
Un Libro Levemente Odioso

De nuevo acerca de las contradicciones en el seno de la poesía.

Nuestra poesía es más puta que nuestra democracia
con sus párpados puede corromper a la juventud
trompeta de burdel sonada hacia el horizonte
a lomos de una vaca a punto de desintegrarse
pero ducha en el póker de los siglos.

Cristo con bello chaleco de jazzista
clavado químicamente a su propio milagro
el poeta simulará una esplémdida mudez
pensando que tan sólo la ciudad es náufraga

Rezo a tu tempestad imploro suplico cara a cara
por tu tempestad gozne junto de goce flete de oro
hacia el desierto que clama por la sal

Crema de lástima emboscada flagrante
todo esto es sólo una erizante broma
cuando no lloras eres espantoso como un payaso de caucho descolorido por la corriente

La poesía es el cubo de la leche de burra
donde cayó la estrella por quienes todos preguntan

Otra jugarreta de la locura y perdería mi puesto de centinela formidable
cayendo como la lengua de un ahorcado hasta una jaula llena de lobos frágiles

Una erizante broma nada más emboscadas flagrantes puta poesía para disimular

Roque Dalton